| NACIONES
UNIDAS (IPS)
Un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra
Israel por construir un muro en territorio palestino sería
ineficaz si no se fijan sanciones para asegurar su cumplimiento,
advirtieron activistas y expertos.
"Israel
no se ceñirá a ninguna decisión de la
Corte contra el muro, a menos que ella entrañe algunas
consecuencias", sostuvo el profesor de Ciencia Política
Stephen Zunes, presidente del Programa de Estudios sobre Paz
y Justicia de la estadounidense Universidad de San Francisco.
"Esto
requeriría que Estados Unidos estuviera dispuesto a
retener algo de su ayuda militar y económica al gobierno
israelí, o a no vetar una resolución del Consejo
de Seguridad de la ONU imponiendo algún tipo de sanción
a Israel por no cumplir el fallo", dijo Zunes a IPS.
Pero "ninguna de las dos posibilidades parece probable",
afirmó el académico, autor del libro "U.S.
Middle East Policy and the Roots of Terrorism" ("La
política de Estados Unidos en Medio Oriente y las raíces
del terrorismo").
Aun así, un fallo adverso a la construcción
de un muro que encierra Cisjordania aislaría más
a Israel de la opinión pública mundial, alentaría
a los defensores de los palestinos que sufren la ocupación
y les recordaría a éstos que no están
solos, añadió.
La CIJ, con sede en la ciudad holandesa de La Haya, concluyó
el 25 de febrero tres días de audiencias, y se espera
que en los próximos meses emita un dictamen consultivo
dirigido a la Asamblea General de la ONU (Organización
de las Naciones Unidas) sobre la legalidad del muro de más
de 600 kilómetros de extensión.
La Asamblea General pidió el dictamen a fines de diciembre,
en una resolución que obtuvo 90 votos a favor y cuatro
en contra, con la fuerte oposición de Estados Unidos
e Israel.
El gobierno israelí no reconoce jurisdicción
a la CIJ para fallar en la disputa y se ha negado a enviar
representantes que participen en persona en las audiencias,
un claro desafío al más alto tribunal mundial.
¿Acaso
un fallo contra Israel sería poco más que un
ejercicio fútil?
"Llevar
el caso a la CIJ constituye una estrategia similar a las presiones
por la aprobación de resoluciones de la ONU en favor
de los derechos palestinos", contestó la experta
Catherine Cook, del Proyecto de Investigación e Información
sobre Medio Oriente.
Pocos creen que un eventual fallo contra la cerca cisjordana
suponga la paralización de las obras, dada la realidad
geopolítica existente, sostuvo.
"Pero
este no es un ejercicio fútil. Un dictamen que apoye
la posición palestina en un cuerpo respetado como la
CIJ puede ser útil para alertar el público internacional
sobre las políticas de Israel y hacer más vergonzoso
el respaldo que ese país recibe de otros estados, dada
sus flagrantes violaciones al derecho internacional",
añadió.
El impacto potencial de un fallo de la CIJ puede medirse en
los grandes esfuerzos israelíes por minar la autoridad
del tribunal para entender en este caso, según Cook.
En enero, la CIJ rechazó por 14 votos contra uno, el
pedido israelí de descalificar a un juez egipcio Nabil
Elaraby, miembro del tribunal. El voto discordante fue emitido
por un magistrado estadounidense.
El primer ministro israelí Ariel Sharon reprochó
públicamente a Jordania por su "activa participación"
en las audiencias de la Corte.
El gobierno de Sharon pidió en enero a Washington que
demorara la publicación del informe anual del Departamento
de Estado (cancillería) sobre la situación mundial
de los derechos humanos, pues los pasajes sobre abusos de
Israel en Palestina podrían ser citados en las audiencias.
Desde su establecimiento en 1946, la CIJ solo emitió
24 dictámenes consultivos. Uno de 1971, contra la presencia
de Sudáfrica en Namibia, abrió paso a sanciones
internacionales que aislaron al régimen del apartheid
(segregación racial institucionalizada favorable a
la minoría blanca y vigente hasta 1994).
"Los
defensores de los derechos palestinos confían en obtener
resultados similares con un dictamen consultivo que declare
ilegal el muro, pues originaría acciones de presión
contra la continuación de la obra, pero también
contra la ocupación" israelí de territorio
árabe, sostuvo Cook.
El jefe de la misión palestina en la ONU, Nasser al-Kidwa,
describió la valla como un "muro del apartheid"
que creará "una población palestina confinada
en dos o tres enclaves o guetos".
En su testimonio ante los 15 jueces de la CIJ el 23 de febrero,
Al-Kidwa dijo: "El muro no tiene como objetivo la seguridad,
sino arraigar la ocupación y la anexión de facto
de grandes áreas de territorio palestino."
Si la obra se completa, advirtió, la población
palestina conservará apenas la mitad de Cisjordania,
convertida en enclaves aislados, discontinuos y amurallados.
También argumentó que el muro, que incluye torres
de vigilancia y zanjas, "hace prácticamente imposible
una solución de dos estados al conflicto israelí
palestino". (FIN) |