| CARACAS (IPS) El referendo que en agosto en Venezuela pondrá en juego el mandato presidencial de Hugo Chávez tiene con el alma en vilo a millones de sus compatriotas, salvo un grupo de jóvenes tecnólogos y empresarios que se frotan las manos ante un novedoso y jugoso negocio de más de 150 millones de dólares.
Esta consulta constitucional vinculante, la primera de su tipo en América Latina, trae también el debut para el país de un sistema automatizado de votación y otro de detección electrónica de las huellas dactilares de los ciudadanos, con tecnología de punta pero no inmune a la ansiedad y suspicacias propias de la aguda polarización política a favor y en contra de Chávez.
"Muéstreme que mi voto será secreto, pues si coloco el dedo en la pantalla ahí queda mi huella digital”, increpó Sonia Campos, empleada de un restaurante, a María González, una técnica en sistemas de computación contratada para enseñar el uso de la máquina de votación a paseantes en una céntrica estación del Metro, el sistema de tren subterráneo y ómnibus de Caracas.
González replica delante de IPS y otras personas: "Les aseguro que pueden votar con la nariz si lo desean. Esta pantalla no puede leer la huella, para eso hay otra máquina”. La frase genera sonrisas en la docena de curiosos que hacen cola para ensayar el sufragio.
Para acceder al centro de voto, el elector deberá poner su pulgar izquierdo ante una máquina "cazahuellas”, lectora de impresiones dactilares, que comparará su identificación digital con las de quienes hayan votado hasta ese momento, para impedir así que algún ciudadano intente sufragar más de una vez.
Con este fin, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió comprar 12.000 computadoras portátiles y los programas correspondientes al consorcio chinoestadounidense Cogent Systems, un contrato de más de 66 millones de dólares.
De este modo se cambia el método utilizado por varias décadas, cuando el doble o triple voto se trataba de impedir untando tinta indeleble en el meñique derecho del votante.
Pero, cuando la oposición anunció haber recogido 2,5 millones de firmas para solicitar el referendo contra Chávez, el CNE detectó que varios miles de esas rúbricas presentadas estaban repetidas o correspondían a personas fallecidas.
Ahora, luego de que el ciudadano pase el filtro cazahuellas, podrá votar en alguna de las 19.600 máquinas dispuestas en todo el país para recibir su decisión, hacer el escrutinio y transmitir el resultado.
Este sistema informático fue producto de un contrato ganado por un consorcio que lidera la firma Smartmatic, fundada en Estados Unidos por ingenieros venezolanos.
El sufragio se hará con el método de toque de pantalla (touch screen), colocando el votante un dedo sobre la palabra Sí (revocar) o No (ratificar) el mandato de Chávez, en los terminales del tamaño de una impresora de escritorio, que la firma italiana Olivetti ensambló para Smartmatic, a través de un subcontrato de 24 millones de dólares.
A mediados de julio se efectuó un simulacro en 4.000 centros de votación, con electores invitados a votar por Leones del Caracas o Navegantes del Magallanes, los equipos más populares del béisbol profesional de este país.
Los resultados de esa prueba no se sumaron para evitar su uso propagandístico por el bando que hubiera ganado, pues Chávez es un conocido fanático del Magallanes.
La máquina imprimirá un comprobante de cada sufragio en papel térmico, que el votante depositará en una urna ante las autoridades de la mesa y servirá para auditar la jornada, pues debe haber correspondencia entre ese soporte físico y los votos electrónicos.
Entre 85 y 90 por ciento de los 13,8 millones de ciudadanos habilitados para votar tendrán la posibilidad de acudir el 15 de agosto a mesas dotadas de máquinas. El resto, en centros pequeños o remotos, se expresará mediante boletas que serán escrutadas de forma manual, como se hizo en Venezuela hasta 1998, en las primeras elecciones ganadas por Chávez.
Por las máquinas de votación y el programa correspondiente de computación, el consorcio que dirige Smartmatic cobra 63 millones de dólares y otros 27 millones por el servicio de redes de transmisión y por pagar al personal que operará los equipos y sistemas, a cargo de su socio, la telefónica Cantv.
"Este es el sistema más seguro y auditable que existe en el mercado. La máquina adjudica, registra e imprime para cada voto un código electrónico de 16 dígitos, mezclando números y letras de modo aleatorio y dependiendo de la temperatura y vibración que registren sus piezas, lo que hará imposible falsificar uno solo de los sufragios”, dijo a corresponsales Antonio Mugica, presidente de Smartmatic.
La oposición "habría preferido que una elección simple como esta, para decir Sí o No, se hiciera con papeletas y un sistema de escrutinio manual. Pero una vez que el Consejo tomó otro camino, lo que nos queda es exigir garantías de la confiabilidad del sistema”, indicó a IPS Leopoldo Puchi, dirigente de la alianza opositora Coordinadora Democrática.
La Coordinadora aceptó las máquinas de votación, porque su uso está contemplado en la ley electoral, pero cuestiona la cazahuellas, que demora en comparar las impresiones dactilares a medida que crece el registro, y teme que su uso haga colapsar el sistema a media jornada del 15 de agosto. (FIN) |