/Integración y Desarrollo/ TIMOR ORIENTAL: Desempleados y con hambre, pero aún esperanzados
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/Integración y Desarrollo/ TIMOR ORIENTAL: Desempleados y con hambre, pero aún esperanzados



DILI, 11 mar 2000 (IPS)
- La alegría por la independencia de Timor Oriental duró poco para Vasco López, que se pregunta cómo alimentará a sus tres hijas pequeñas con recursos limitados y pocas oportunidades de trabajo en el territorio que Indonesia ocupó durante casi 25 años.

"Estoy preocupado por mis hijas. ¿Qué van a comer ahora que no tengo trabajo?", se lamentó López, cuya casa fue incendiada por milicias partidarias de Yakarta tras la ola de violencia que sacudió a Timor Oriental después del referéndum del 30 de agosto en que la mayoría de los habitantes optaron por la independencia.

"Salgo todos los días para preguntar en UNTAET (la administración transitoria de las Naciones Unidas en esta isla del Mar de Java) si hay vacantes. Busco cualquier trabajo disponible", dijo.

Antes del referéndum, López, de 28 años, trabajaba para una compañía de construcción indonesia y ganaba entre 65 y 130 dólares mensuales, una suma apenas suficiente para su familia de cinco miembros.

Pero los motines que siguieron a la victoria de los independentistas destruyeron casi todas las estructuras económicas en el territorio, y llevaron a los empresarios a huir de la ex colonia portuguesa, dejando a sus habitantes sin medios de subsistencia.

"Las condiciones económicas en Timor Oriental son muy difíciles debido a que hay pocas posibilidades de empleo. Nunca pensé que la situación sería tan precaria", comentó López.

"Temo que mis hijas sufran enfermedades o mueran de hambre si mi marido no puede encontrar trabajo para mantener a la familia", dijo Maria Maia Odorozario de Sa, la esposa de López.

Los últimos datos proporcionados por la UNTAET revelaron que 80 por ciento de los 700.000 habitantes se encuentran actualmente "sin medios apreciables de sostén".

Después de su retorno a Dili, López cultivó un lote de terreno dejado por el ex gobernador de la isla, Abillo Soares, quien ahora reside en Kupang, la capital de la provincia indonesia de Nusa Tenggara Oriental. "La cosecha no fue tan buena porque la época para plantar ya había pasado cuando volvimos", dijo.

Como la mayoría de los timorenses, la familia López ha dependido de la asistencia humanitaria. En noviembre recibió un total de 50 kilos de arroz de la Organización de las Naciones Unidas, pero hace mucho que los consumieron.

Una amplia gama de agencias de ayuda encabezadas por el Programa Mundial de Alimentos distribuyeron un total de 15.000 toneladas de víveres a los timorenses hasta el 31 de enero. Cada persona recibió 10 kilos de arroz.

Antes de la votación del 30 de agosto, Timor Oriental tenía una población estimada en 829.000 habitantes. Cálculos del Centro de Información de Población de la ONU comprobaron que 110.000 timorenses todavía se encuentran en Timor Occidental, la provincia indonesia que abarca la otra mitad de la isla de Timor.

Desde enero, solamente los grupos más vulnerables se han beneficiado con la distribución de víveres. UNTAET implementó el cambio para minimizar la dependencia alimentaria y prevenir distorsiones de mercado en la isla.

María dijo que su familia no había recibido ayuda alimentaria de UNTAET desde noviembre, pero que habían podido sobrevivir gracias a la ayuda de otros donantes como la fundación católica Caritas.

"Los partidarios de la integración con Indonesia ahora se ríen de nosotros. 'Ustedes, los que querían la independencia, miren como están ahora, todavía más pobres', nos dicen. Escapamos con nuestras posesiones y volvimos con ellas", dijo llorando María.

En plena violencia posterior al referéndum, López, quien fue un partidario fanático de la independencia, buscó la protección de los combatientes del independentista Falintil en la jungla, mientras su mujer y sus hijas se refugiaron en la aldea de Turiskai, en Timor Occidental.

Cuando volvieron a Dili un mes después de la llegada de las fuerzas internacionales lideradas por Australia, en septiembre, los López encontraron su casa destruida. Todas sus pertenencias habían sido quemadas o robadas por la milicia.

La familia ahora se aloja en una casa abandonada por el hermano de María, quien apoyó la integración durante la campaña del referéndum y supuestamente fue un informante de las milicias en favor de Yakarta.

"Tenemos hambre, necesitamos trabajo. Haré cualquier cosa con tal de tener empleo porque tengo una familia para alimentar", gritó Hugo, un joven que estaba haciendo fila para registrarse como solicitante de trabajo con UNTAET.

Las agencias humanitarias son los principales empleadores en Timor Oriental, con más de 3.000 ocupados, pero conseguir empleo es doblemente difícil para la mayoría de los timorenses, no sólo por los limitados puestos de trabajo sino porque les exigen hablar inglés o portugués.

"Me presenté para conseguir cualquier trabajo con UNTAET pero fracasé porque sólo toman a quienes hablan inglés. Creo que es injusto porque como nación tenemos nuestro propio idioma", dijo López.

"Nosotros, los que luchamos por la independencia nunca tuvimos la posibilidad de aprender inglés o portugués. ¿Por qué nos piden que hablemos esos idiomas?", preguntó Barreto, quien se postuló para ingresar a la fuerza local de policía.

En febrero, UNTAET había dado trabajo a 670 personas, en su mayoría choferes e intérpretes. El reclutamiento continúa para emplear a 1.900 timorenses más.

UNTAET ha lanzado proyectos de efecto rápido en las zonas más perjudicadas para emplear a los lugareños en la rehabilitación de sus comunidades. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo inició proyectos en pequeña escala de rehabilitación de caminos que, según se espera, dará trabajo a cientos de timorenses.

Una comisión independiente de servicios públicos fue creada el 21 de enero para supervisar la selección y reclutamiento de timorenses para la nueva administración civil. La comisión planea incorporar este año a 7.000 personas.

A pesar de todo, "no estoy desilusionado con la situación actual. Cualquier cosa que ocurra ahora no importa porque ya somos independientes", dijo López, y sus sentimientos parecen ser los de la mayoría de los timorenses. (FIN/IPS/tra-en/kd/ral/ego/aq/dv/00

 

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