LIBERIA: Taylor resiste sobre una montaña de muertos

El resquebrajado gobierno de Liberia, que acusa a Occidente de apoyar a los insurgentes que lo hostigan, pareció ver una confirmación de sus dichos cuando el presidente estadounidense George W. Bush pidió este jueves la renuncia de su par Charles Taylor.

”El president Taylor debe renunciar para que el país evite una nueva sangría”, dijo Bush al delinear en Washington su política de relacionamiento con Africa. Monrovia ya había acusado a Washington de azuzar el combate que volvió a alcanzar esta semana la capital liberiana y que este jueves dejó cientos de muertos.

La lucha no solo enfrenta a la administración de Taylor con los movimientos rebeldes liberianos, sino también con ”una fuerza respaldada por Gran Bretaña y Estados Unidos para remover a este gobierno”, afirmó el ministro de Información, Reginald Goodridge.

Cientos de miles de personas abandonaron sus hogares en la capital liberiana y en sus alrededores para huir de los combates. Cientos murieron, según testigos contactados telefónicamente por IPS.

La principal organización rebelde, Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), y la segunda, Movimiento para la Democracia en Liberia (Model), tienen el objetivo de poner fin al gobierno de Taylor.

”Simplemente, defendemos nuestras posiciones y combatimos para recuperar las capturadas por las fuerzas de Taylor”, dijo el portavoz de LURD Kabineh Janneh.

La última ronda de combates comenzó apenas una semana después de que los bandos en pugna firmaron en Ghana una tregua con la intención de poner fin al conflicto de cuatro años. Mientras duró esa incierta paz, los pocos extranjeros que quedaban en Monrovia, incluidos los trabajadores humanitarios, aprovecharon para irse.

Por su parte, los civiles llegaban en oleadas al centro de la ciudad, a medida que los tiroteos y los intercambios de disparos de mortero sacudían los suburbios.

El presidente Taylor insistió en que no renunciará. ”Pelearemos hasta el final. Estoy preparado para morir con mis soldados”, dijo.

El acuerdo de paz de Ghana preveía la instalación en un plazo de un mes de un gobierno interino, tras lo cual Taylor abandonaría la presidencia. Pero el mandatario afirma ahora que no dejará el poder hasta que concluya su mandato, en enero próximo.

La situación humanitaria en Monrovia empeora día a día. Sin trabajadores humanitarios, la muerte y el sufrimiento se apoderan de la desesperada población civil. ”Cientos de civiles se introducen en embajadas extranjeras y en edificios de la ONU para sentirse seguros, pero siguen estando muy vulnerables allí”, dijo por teléfono a IPS un testigo.

La falta de alimentos y medicinas es sufrida especialmente por los niños.

Las vecinas Costa de Marfil, Guinea y Sierra Leona ahora lidian con un gran flujo de refugiados liberianos.

”No nos sorprende. Nos preocupa el agotamiento de nuestros recursos, pero los acogeremos. Son nuestros hermanos y hermanas”, dijo este jueves a IPS un funcionario de la Comisión Nacional para la Acción Social de Sierra Leona.

Los combates virtualmente frenaron las negociaciones de paz y dejaron sin sentido alguno el acuerdo de cese del fuego, aunque los mediadores internacionales lo nieguen. ”Aún trabajamos duro para salvar el proceso de paz”, dijo el jefe de los mediadores, el general nigeriano Abdul Salami Abubakar.

Los combates han afectado a la mitad de los tres millones de habitantes del país, según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Liberia también alberga a 17.000 refugiados de Sierra Leona y a 38.000 de Costa de Marfil.

El Tribunal Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Sierra Leona solicitó este mes a las autoridades de Ghana el miércoles la detención y extradición de Taylor, quien se encontraba entonces en ese país participando en negociaciones de paz con los insurgentes. El mandatario logró huir con ayuda del gobierno ghanés.

Taylor, que asumió la presidencia de Liberia en 1997 luego de ocho años de guerra civil, fue señalado en marzo por el tribunal como responsable de crímenes de guerra en Sierra Leona, donde al parecer colaboró con el insurgente Frente Unido Revolucionario (RUF), enfrentado con el gobierno entre 1992 y 2002.

El último tramo de la incesante guerra civil de Liberia comenzó en 1999, cuando LURD acusó a Taylor de dictador y lanzó una rebelión en el norte del país. Once de los 15 distritos del país quedaron sumidos en la violencia.

Taylor estudió en Estados Unidos. Regresó poco después de que el sargento Samuel Doe tomara el poder en Liberia en 1980. Luego fue nombrado director de la Agencia General de Servicios, cargo desde el cual controló la mayor parte del presupuesto del país.

Doe lo acusó de malversar 900.000 dólares, y entonces se vio obligado a huir a Estados Unidos. Taylor, pese a negar las acusaciones, fue enviado a una prisión en el nororiental estado de Massachusetts ante un pedido de captura de parte de Liberia.

En circunstancias nunca aclaradas, Taylor logró escapar y huyó a Costa de Marfil para desde allí iniciar en 1989 una guerra civil que derrocaría el gobierno de Doe en 1997.

Liberia es escenario de una sangrienta guerra desde 1999, cuando el LURD acusó a Taylor de dictador y lanzó una rebelión en el norte que se propagó por todo el territorio del país.

Las intensas gestiones de paz auspiciadas por varios líderes africanos en Ghana parecen haber fracasado, y el cese del fuego que iba a ser firmado por Taylor y LURD quedó en el olvido.

”Si renuncio habrá un vacío de poder, y Liberia, así como toda la región, terminará en el caos”, advirtió el mandatario.

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