MUSEOS-ALEMANIA: Recreación del desarraigo
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MUSEOS-ALEMANIA: Recreación del desarraigo

BERLÍN, 12 nov 2008 (IPS) - La luz es tenue. Se escucha el rumor del agua, el barco hace sonar su sirena y la escalerilla se extiende ajena a todo. El largo camino del emigrante alemán está a punto de comenzar.

La escena es hoy sólo una recreación del Centro Alemán de Emigración, pero está instalada en el lugar exacto desde donde varias décadas atrás millones de almas se lanzaron al entonces llamado "Nuevo Mundo".

Desde las septentrionales costas de Bremerhaven, sobre el Mar del Norte, partió entonces el mayor número de emigrantes, al sumar más de siete millones entre 1830 y 1974. Y cerca de cinco millones lo hicieron desde el vecino puerto de Hamburgo, sobre el río Elba.

El Centro se erige sobre el antiguo Nuevo Puerto de la ciudad de Bremerhaven, y constituye el mayor museo de Europa dedicado a la temática.

Se trata de una propuesta "vivencial", según su propia definición. Los visitantes van recorriendo las diferentes escalas del viaje de un emigrante en particular.

Con la entrada al lugar a modo de pasaporte y en el que figuran los datos de la persona que emigró, como su nombre, fecha de nacimiento y de partida y destino, se sube a una reproducción exacta del barco original, se adentran en los compartimentos de la tercera clase y van enterándose paso a paso de lo vivido por el emigrante identificado en su boleto.

Entre ficción y realidad, el clima es sobrecogedor. Allí quedan en "tierra firme" estatuas de tamaño natural a modo de familiares que acudieron para la despedida, que a su vez "hablan" en los diferentes idiomas, con una grabación que se acciona a demanda.

Todos están vestidas con la ropa de la época. "Si esa pollera se les mojaba, pesaba más de 12 kilogramos", detalló a IPS la historiadora y guía Karin Hess. La escena se completa con maletas de viaje, utensilios y demás recuerdos originales donados al museo, expuestos con su correspondiente explicación.

"La emigración es algo muy abstracto. La esperanza o la melancolía, por ejemplo, no pueden exhibirse en una vitrina. Por eso, a través de la reconstrucción de situaciones históricas, sumadas a las biografías, tratamos de que la gente pueda sentir y experimentar por sí misma", comentó a IPS la doctora en Historia y Filosofía y directora de la institución, Simone Eick.

Así, en el museo pueden seguirse de cerca las historias de vida de personas cuyos destinos fueron algunos de los más frecuentes en la historia migratoria de Alemania, como Estados Unidos, en primer lugar, seguido de Brasil y Argentina, los mayores receptores de América Latina.

"Procuramos mostrar siempre la relación entre la historia, en la que los alemanes tuvieron la suerte de ser bien acogidos por países como Estados Unidos o en América del Sur, y la inmigración en la actualidad, para sensibilizar a la población sobre este tema", indicó Eick.

Una tarea que, sin embargo, no parece sencilla. "He notado, cuando hago visitas guiadas, que cuando se utiliza la palabra emigración, todos la encuentran euforizante, romántica, con un sonido agradable", explica.

"Ahora bien, en cuanto uno pronuncia las palabras intercambio o inmigración, la gente retrocede tres pasos hacia atrás, incluso mentalmente. Es decir, la emigración tiene una imagen positiva, pero cuando se pasa al hoy, aparecen los miedos y los prejuicios", agregó Eick.

En este sentido, y a tono con el resto de Europa, Alemania asiste a un endurecimiento de sus políticas migratorias. Desde el 1 de setiembre, por ejemplo, para la obtención del pasaporte alemán debe aprobarse un "examen de ciudadanía", sobre cultura, historia, sociedad, geografía y política del país.

Más de siete millones de extranjeros viven en Alemania en la actualidad, lo cual equivale a casi nueve por ciento de la población total del país, y a uno de los porcentajes de extranjeros más altos de la Unión Europea.

Con todo, la integración de los inmigrantes constituye un desafío aún pendiente para este país. Y es en este sentido que el museo pone en marcha uno de sus principales cometidos.

"Para el debate actual sobre la inmigración en Alemania, nos parece importante que la gente tome conciencia que nosotros fuimos inmigrantes también en otros países", sostuvo Hess.

Se suman por millones los europeos que emigraron en el pasado en busca, primero, de un futuro mejor, pan, trabajo, y, más tarde, huyendo de las guerras y del horror nazi en los años previos y durante la Segunda Guerra Mundial.

Se calcula que casi 45 millones de personas abandonaron Europa a lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX.

A ellos está dedicada la exposición permanente del Centro Alemán de Emigración, con especial acento en la emigración alemana, de la que se ofrece incluso información que permite seguir los pasos de esas personas una vez ya en el país de acogida, en base a datos biográficos actualizados, material fotográfico y, en algunos casos, documentación audiovisual.

Estadísticas sobre migraciones en la historia, el detalle de las declaraciones de derechos humanos, así como un completo banco de datos para el rastreo de antepasados, completan la oferta de la institución. También podrá verse a paritr de enero una muestra especial sobre las migraciones por causas climáticas.

 

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