Acuerdo con Irán gana apoyo, pese a Netanyahu

Pese a las insistentes objeciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y de la mayoría de los halcones en Washington, el nuevo acuerdo entre Irán y seis potencias mundiales gana cada vez más apoyo. 

La mayoría de los líderes de la política exterior estadounidense, incluyendo a prominentes “halcones” (ala más belicista) que antes se mostraban escépticos, avalaron el acuerdo anunciado el domingo 24 en Ginebra, luego de cuatro días de intensas negociaciones entre Irán y el llamado P5+1 (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, más Alemania). 

“El acuerdo provisional entre Irán y las seis potencias mundiales es un logro significativo”, dijo Richard Haass, presidente del influyente Consejo de Relaciones Exteriores, y quien también encabezó la oficina de planificación de políticas del Departamento de Estado (cancillería) durante el primer periodo de gobierno de George W. Bush (2001-2009). 

“Los que se oponen al acuerdo provisional por lo que no contempla, están pidiendo demasiado”, escribió en el diario Financial Times, aludiendo a Netanyahu y a los grupos de presión judíos en Washington.

 Estos insisten en que cualquier acuerdo debe, entre otras cosas, exigirle a Irán que detenga por completo su programa de enriquecimiento de uranio, desmantele la mayoría de sus 19.000 centrifugadoras y comience a frenar, si no abandonar, las obras de construcción del reactor nuclear de agua pesada de Arak. 

David Albright, presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional y quien, junto con la neoconservadora Fundación para la Defensa de las Democracias, ha pedido sanciones más duras contra Irán, elogió el acuerdo en una columna de opinión en el diario The Washington Post. 

Albright señaló que se trataba de un “gran acuerdo”, pues entre otras cosas prolonga al menos un mes más el tiempo que Irán necesitará para alcanzar el nivel tecnológico necesario para comenzar a fabricar un arma nuclear. 

También destacó que el arreglo incrementa significativamente la frecuencia y alcance de las inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica.. 

Pero Albright sí subrayó que Estados Unidos y sus socios del P5+1 todavía afrontan grandes desafíos para negociar un acuerdo final que efectivamente impida a Teherán fabricar una bomba atómica, si es que así lo desea. 

Ese es un pedido que hacen prácticamente todos los comentaristas, incluyendo a los que desde hace tiempo instan a la administración de Barack Obama a que apueste a la diplomacia con Irán. 

Mientras, en el frente internacional, Arabia Saudita, el archirrival regional de Irán, cuya fuerte oposición al programa nuclear de Teherán ha sido frecuentemente citada por Netanyahu, recibió con cautela el acuerdo. 

Riyadh señaló que “puede ser el primer paso” hacia una completa solución para el programa atómico iraní, si hay buenas intenciones”. [related_articles]

Otros países del Golfo, en particularmente Emiratos Árabes Unidos, que generalmente siguieron la postura de Arabia Saudita, también respaldaron el acuerdo. 

Este apoyo representa un importante revés para Netanyahu, que pasó gran parte de las últimas semanas denunciando la existencia de un acuerdo provisional que no cumplía con requisitos mínimos. 

Además, el primer ministro israelí alertó que, aunque leve, el alivio de las sanciones económicas contra Irán incluido en el pacto, inevitablemente derivará en el colapso de todo el régimen de sanciones internacionales. La Casa Blanca ha cifrado ese alivio en algo menos de 10.000 millones de dólares en los próximos seis meses.

Esto eliminará  la principal fuente de presión sobre Teherán para que desmantele su programa, advierte Netanyahu. 

Pero el gobierno de Obama rechaza tajantemente esto, e insiste en que continuará aplicando las sanciones económicas y petroleras, que justamente son las que han obligado a Teherán a ceder en Ginebra. 

Irán se comprometió a eliminar en un lapso de seis meses sus existencias de uranio enriquecido al 20 por ciento, cesar el enriquecimiento a cinco por ciento, frenar  la construcción de nuevas centrifugadoras, suspender el reactor de Arak y permitir un régimen más severo de inspecciones. 

Sin embargo, solo horas después de la firma del acuerdo en Ginebra, Netanyahu advirtió que se trataba de un “error histórico”, y sugirió que, como ha sucedido en el pasado, su país estaba preparado a lanzar un ataque unilateral contra Irán si consideraba que su seguridad estaba amenazada. 

Incluso exfuncionarios de seguridad nacional israelí consideraron contraproducente y capaz de dañar los lazos estratégicos con Estados Unidos ese tono desafiante. Pero ese estilo fue repetido por neoconservadores en Washington y otros halcones que hace 10 años defendieron la invasión a Iraq. 

John Bolton, exembajador del gobierno de Bush y hoy miembro del American Enterprise Institute, denunció el acuerdo como una “abyecta rendición de Estados Unidos”.  En una columna para el Weekly Standard, llamó a Netanyahu a cumplir sus amenazas de acciones militares. 

Además, sostuvo que Teherán, a pesar del más estricto régimen de inspecciones, “tomará medidas extraordinarias” para seguir el camino de Corea del Norte y construir instalaciones secretas donde fabricar bombas. 

Bolton advirtió que, “cuanto más tiempo pasa, más difícil será para Israel dar un golpe que retrase sustancialmente el programa iraní”. 

“Este acuerdo le muestra a otros estados hostiles que deseen volverse nucleares que pueden confundir, engañar y mentir durante una década, y que finalmente Estados Unidos abandona demandas clave”, dijo Marco Rubio, senador del sudoriental estado de Florida, del opositor Partido Republicano. 

Rubio repitió los argumentos de Netanyahu y llamó al Congreso legislativo a que apruebe nuevas y más severas sanciones a Irán. 

“Irán probablemente utilizará este acuerdo, y cualquiera que venga después que no le exija verdaderas concesiones, para obtener armas nucleares”, alertó. 

Algunos miembros del gobernante Partido Demócrata,  cercanos al lobby israelí, en particular el senador Chuck Schumer, y el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta, Robert Menendez, dijeron que apoyarían nuevas sanciones si Irán no cumplía con los requisitos del acuerdo en seis meses. 

El gobierno de Obama advirtió que esto significaría una violación al acuerdo de Ginebra mientras Irán cumpliera con las disposiciones. 

No obstante, el  poderoso Comité Israelí-Estadounidense de Asuntos Públicos se expresó el lunes 25 a favor de nuevos castigos a Teherán. 

“El Congreso debe legislar sanciones adicionales, para que Irán afronte consecuencias inmediatas si reniega de sus compromisos o se niega a negociar un acuerdo final aceptable”, instó en un comunicado. 

El blog de Jim Lobe sobre política exterior se puede leer en Lobelog.com.

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