La intrusión del agua salada ya es una realidad en Guyana

Cataratas de Kaieteur, en Guyana. Agricultores de este país caribeño denuncian la intrusión de agua salada desde hace años, lo que ocurre especial mente en la temporada seca y en las regiones donde el agua para irrigar procede de ríos y arroyos que desembocan en el océano Atlántico. Crédito, Cortesía: Dan Sloan/CC By 2.0
Cataratas de Kaieteur, en Guyana. Agricultores de este país caribeño denuncian la intrusión de agua salada desde hace años, lo que ocurre especial mente en la temporada seca y en las regiones donde el agua para irrigar procede de ríos y arroyos que desembocan en el océano Atlántico. Crédito, Cortesía: Dan Sloan/CC By 2.0

Mikesh Ram tendrá que ver su cultivo de arroz pudrirse en la estación seca en Guyana, donde el agua salada del océano Atlántico desplaza a la dulce del río Mahaica con la que él y otros arroceros solían inundar sus granos.

La intrusión de agua salada en los arrozales viene pasando desde hace 10 años y él, como muchos otros arroceros en las regiones cuatro y cinco de Mahaica, vienen registrando pérdidas económicas porque el mar rebasa el muro de 200 años que frena su avance.

La cosecha de arroz tuvo un buen año en 2015, pero en el siguiente la producción registró una caída de 16 por ciento.

La caída de 2016 no puede atribuirse totalmente a la intrusión de agua salada, aunque sí fue parte del problema, coinciden especialistas.

El informe Inteligencia de la Materia Prima, del Servicio de Agricultura Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, explicó que “se debió a una miríada de problemas como sequía, racionalización del agua, intrusión de agua salada, falta de rotación de cultivos, menos insumos de fertilizantes y retornos más lentos y menores para los agricultores”.

En 2016, “20 por ciento de la primera cosecha de arroz sufrió el impacto de la sequía y otro 15 por ciento de la intrusión de agua salada en el terreno”, añade.

Las regiones arroceras de Demerara-Mahaica y Berbice-Mahaica son particularmente vulnerables a las consecuencias del cambio climático por estar a 1,8 metros por debajo del nivel del mar en la costa norte de Guyana, sobre el Atlántico.

“Los agricultores denuncian la intrusión de agua salada desde hace años, quizá desde 10 años (o más) en ciertas regiones del país”, indicó Heetasmin, magíster de la Universidad de Guyana.

Singh presentó un trabajo al respecto en el Congreso de Biología de la Conservación de América Latina y el Caribe, realizado del 25 al 27 de julio, en la trinitense Universidad de las Indias Occidentales.

“Eso ocurre especialmente en los períodos de sequía, y en esas regiones donde el agua para riego se extrae de ríos y arroyos que desembocan en el océano Atlántico (a diferencia del agua de conservación o sistema de captación); la intrusión de agua salada no es solo una amenaza, es una realidad para muchos de ellos”, explicó a IPS tras su presentación en el congreso.

La intrusión de agua salada suele ocurrir en la estación seca, cuando hay menos agua dulce porque no ha llovido, explicó el hijo de Mikesh, Mark Ram, colega de Singh, además de científico del Centro para el Estudio de la Diversidad Biológica en la Universidad de Guyana.

La salinidad tiene uno de dos efectos en el cultivo de plantas, las mata o retrasa su crecimiento, precisó.

“Por lo general, el agua salada afecta la planta cuando recién se planta porque es necesario inundar el campo. Entonces lo que hacemos es esperar hasta que llueva un poco, luego inundamos el campo y agregamos fertilizantes”, explicó.

“Luego largamos el agua y entonces tratamos de inundarlo de vuelta. En ese momento es que el agua se vuelve salada porque no llovió y eso afecta a los cultivos y mata a los arrozales”, precisó.

Por otro lado, también “puede demorar la temporada de cosecha porque el arroz no va a crecer tan rápido como debería”, acotó.

A veces, “de hecho, se pudre la planta” por la salinidad, añadió.[related_articles]

Para contrarrestar los problemas de la intrusión de agua salada, los agricultores en la región de Mahaica dependen del suministro de agua dulce de la Autoridad Nacional de Irrigación y Drenaje.

Según el informe de Inteligencia de la Materia Prima, Guyana “se divide en regiones de conservación de agua, y desarrolló infraestructura de diques y de irrigación para ayudar a los agricultores a utilizar sistemas complementarios de depósitos, a la vez que proteger con diques a ciertas áreas de las fuertes lluvias fuera de estación, que podrían anegar y erosionar la tierra”.

“Para ayudar al sector agrícola, a partir de enero de 2016, la Autoridad Nacional de Irrigación y Drenaje comenzó a bombear agua dulce hacia los depósitos de conservación más secos”, añade el informe.

“Los agricultores le pidieron a la autoridad que liberara agua de los depósitos”, recordó Ram. “Una vez que les llega, reduce la salinidad y el agua se puede usar”, apuntó.

Sin embargo, los agricultores no han tomado otras medidas de adaptación o mitigación, añadió.

“El conocimiento de los oficiales de extensión agrícola en medidas de adaptación y mitigación frente a la intrusión del agua salada es cuestionable”, opinó Singh. “Una verdadera campaña de educación y concienciación debe comenzar por esos funcionarios, quienes interactúan más frecuentemente con los agricultores”, apuntó.

“Muchos agricultores que entrevisté vieron las consecuencias de la salinización del suelo en sus cultivos, pero muchos no estaban familiarizados con el término cambio climático o no adaptaban las mejores prácticas para mejorar la salinización del suelo”, añadió.

“En cambio, trataron de resolver su baja productividad con más fertilizantes, pero terminan haciendo más daño que bien”, añadió.

Pero algunos descargarán agua sobre sus campos y permitirán que el agua y las sales se filtren y lleguen a la zona de las raíces de los cultivos.

Otros se asegurarán de hacer surcos profundos en el suelo para garantizar una filtración más rápida de las sales hasta las raíces.

Se pronostica que el nivel del mar en Guyana aumentará de 14 centímetros a 5,94 metros para 2031, de 21 centímetros a 6,02 metros para 2051, y de 25 centímetros a 6,19 metros, en 2071, lo que vuelve más urgente las medidas de adaptación y mitigación.

Traducción: Verónica Firme

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe