Sobrevivientes, el centro de solución a violencia sexual en conflictos

Un grupo de niñas en Darfur, una región conflictiva de Sudán. Los cuerpos de las mujeres y las niñas son un arma utilizada en los conflictos armados en el mundo, con consecuencias devastadoras para ellas y sus comunidades. Crédito: Albert González/ONU
Un grupo de niñas en Darfur, una región conflictiva de Sudán. Los cuerpos de las mujeres y las niñas son un arma utilizada en los conflictos armados en el mundo, con consecuencias devastadoras para ellas y sus comunidades. Crédito: Albert González/ONU

La violencia sexual se mantiene como un “arma” de uso común en conflictos armados, nacionales o internacionales, lo que sigue amenazando la paz colectiva y la seguridad en el mundo. ¿Qué hacer para mejorar esa situación? La respuesta es colocar a las personas sobrevivientes como protagonistas de sus derechos y de su erradicación.

Funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), junto con representantes del gobierno y de la sociedad civil, se reunieron este mes para abordar como reducir el arma de la violencia sexual en los conflictos y destacaron la importancia de un enfoque que ponga a las personas sobrevivientes de esa violencia, mayoritariamente mujeres, como prioridad.

Esta “es una oportunidad no solo para aumentar la conciencia de la necesidad de poner fin a la violencia sexual relacionada con el conflicto, sino también para ser solidarios y rendir homenaje a las sobrevivientes (mujeres, niñas, hombres y niños)”, dijo la representante especial del secretario general sobre Violencia Sexual en los Conflictos, Pramila Patten.

La también subsecretaria general de la ONU destacó de esos sobrevivientes el hecho de que “a pesar de los horrores han resistido, muestran la determinación, la resolución y el coraje inquebrantable para levantarse y hablar contra este flagelo».

Amanda Nguyen, fundadora y directora general de la organización no gubernamental Rise, consideró que «la responsabilidad moral más fundamental de una nación es escuchar y ofrecer justicia a los más vulnerables. Y es la responsabilidad moral más fundamental de la comunidad internacional el hacer lo mismo».

«Los líderes mundiales deben tomar en serio la violencia sexual, y deben ver a todos los sobrevivientes de violencia sexual como seres humanos con su dignidad humana completa”, agregó la activista a favor de las sobrevivientes de violencia sexual y promotora de una ley estadounidense al respecto.

La ONU estima que aproximadamente 35 por ciento de las mujeres y niñas del planeta, lo que equivale a 1.300 millones de personas, han sufrido violencia sexual, mientras que otro estudios elevan esa cifra hasta 70 por ciento, a lo que hay que sumar a hombres y  niños.

En abril, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2467 sobre el problema que reconocía la necesidad de un enfoque centrado en las y los sobrevivientes de la violencia sexual para prevenirla y responder con servicios no discriminatorios y acceso a la justicia.

Patten aseguró entonces que “las guerras se siguen librando sobre los cuerpos de las mujeres y las niñas”, mientras lamentó que las partes en conflicto sigan ejerciendo esa brutal violencia porque “es un método eficaz para atacar a las personas y devastar comunidades enteras”.

Destacó que no hay suficiente conciencia de “las devastadoras consecuencias físicas y sicológicas y la carga social que soportan las sobrevivientes”.

Por su parte el secretario general de la ONU, António Guterres, para quien “la violencia sexual es una táctica de guerra y terrorismo”, ha destacado que “los extremistas y terroristas suelen construir sus ideologías sobre la subyugación de mujeres y niñas y usan la violencia sexual de distintas formas”.

La resolución, promovida por Alemania, salió adelante después que se logró el apoyo de Estados Unidos tras aceptar su exigencia de eliminar toda referencia a la salud sexual y reproductiva, mientras China y Rusia se abstuvieron pero no votaron en contra.

Pero, ¿cómo avanzar en un enfoque centrado en las personas sobrevivientes?

Patten subrayó la necesidad de que las y los sobrevivientes tengan asistencia personalizada que satisfaga sus necesidades específicas.

«La situación de todos las sobrevivientes debe ser la brújula moral que guía nuestras acciones… las sobrevivientes no son un grupo homogéneo. La violencia sexual tiene muchas víctimas», dijo.

Si bien la historia de miles de mujeres y niñas yazidíes, usadas como esclavas sexuales por los militantes del grupo extremista Estado Islámico, saltó a los titulares internacionales, pero menos conocidos fueron los casos de la violencia sexual ejercida en los conflictos contra las comunidades de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI).

En 2015, Estados Unidos reveló los ataques contra personas LGBTI que se efectuaron en Iraq por diferentes grupos armados como una forma de “limpieza”.

Mientras, la Oficina del Alto Comisionado de Estados Unidos para los Derechos Humanos encontró que 88 por ciento de los solicitantes de asilo y refugiados LGBTI de Honduras, El Salvador y Nicaragua fueron víctimas de violencia sexual y de género en su país de origen.

Nguyen, de la  organización Rise, destacó la necesidad de que las víctimas tengan acceso a la justicia y de incluir a las personas sobrevivientes en la redacción de la legislación para enfrentar este tipo de violencia.

«La paz no es la ausencia de conflicto visible. Para que haya verdadera paz, los sobrevivientes deben tener acceso a la justicia. Sus vidas son las zonas de guerra invisibles que corroen el potencial humano y frenan la promesa de un mundo justo. Su impotencia es nuestra vergüenza. Esta es una paz que todos podemos ayudar a lograr «, dijo.

«Nada es más sagrado que el derecho universal a la dignidad humana», agregó.

Después de conocer las complejidades en la búsqueda de justicia para las víctimas en Estados Unidos, Nguyen ayudó a aprobar la Ley sobre los  Derechos de los Sobrevivientes de Asalto Sexual, vigente desde 2016, que incluye temas como el no tener que pagar un examen de violación, que puede costar hasta 2.000 dólares, o que esa prueba no se destruya hasta que prescriba el presunto delito.

Desde entonces, Rise ha puesto a los sobrevivientes a la vanguardia, ayudándolos a «defender la existencia de sus derechos civiles” como víctimas sobrevivientes.

«El cambio ocurre cuando podemos decidir y podemos  defender los principios de equidad, igualdad y justicia. Podemos decidir que nadie está impotente y vulnerable cuando estamos juntos. Podemos decidir que nadie es invisible», dijo Nguyen.

Durante la reunión en la sede de la ONU en Nueva York, Patten destacó la naturaleza transformadora de un enfoque centrado en el sobreviviente.

Ese enfoque, dijo, “esa voz y opción a los sobrevivientes, restaura su acción y voluntad, fortalece su resiliencia… cambiando las dinámicas de poder. Un enfoque centrado en las personas sobrevivientes también puede ser un enfoque profundamente transformador que reafirma a esas sobrevivientes como titulares de derechos».

T: MF

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