Miles de armas nucleares retiradas pero sin desmantelar
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Cuando la vejez te pilla, incluso las armas nucleares se jubilan

Los países con más ojivas nucleares de los nueve que hay en el mundo con armamento nuclear. Foto: YouTube

Los países con más ojivas nucleares de los nueve que hay en el mundo con armamento nuclear. Foto: YouTube

NACIONES UNIDAS, 16 jun 2020 (IPS) - Las armas nucleares, que superaban las 13 400 unidades acumuladas a principios de 2020, tienen al menos una cosa en común con los humanos: pasan “a retiro” cuando llegan a la vejez, aunque en su caso pocas veces lo hacen como se necesitaría.

El Anuario 2020, publicado el lunes 15 por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, en inglés), indica que el año pasado disminuyó el número de armas nucleares en todo el mundo.

Y esto obedeció en gran parte al desmantelamiento de las «armas nucleares retiradas» por parte de Rusia y Estados Unidos, que en conjunto poseen más de 90 por ciento de las armas nucleares del planeta.

Los nueve Estados del mundo con armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte) en conjunto poseían unas 13 400 armas nucleares al comenzar este año.

Eso representa una reducción de unas 465 armas nucleares, en su mayoría desmanteladas, del arsenal de 13 865 que poseían esos mismos nueve países a principios de 2019, según el nuevo Anuario del Sipri.

Pero, ¿qué pasa con estas armas «retiradas»?

El doctor en Física MV Ramana, especialista en temas de desarme y seguridad global y humana, consideró a IPS que «sabemos bastante sobre cómo Estados Unidos se ocupa de las armas nucleares retiradas, es decir, aquellas armas que ya no son parte del arsenal operativo activo, o son de cobertura (armas adicionales, por si acaso), reserva estratégica, y así sucesivamente «.

El director del Instituto Liu para Asuntos Globales de la Escuela de Políticas Públicas y Asuntos Globales de la Universidad de Columbia Británica, entre otros cargos, explicó que se envían a la Planta de Pantex, en la localidad de Amarillo, en el estado de Texas, donde se  eliminan los pozos fisibles de las armas

Robert Kelley, un distinguido miembro asociado del Sipri y un veterano especialista con más de 35 años de labor en el complejo de armas nucleares del Departamento de Energía de Estados Unidos, dijo a IPS que habría que distinguir entre “retiro” y “desmantelamiento” de las armas.

Las armas pasan a estar retiradas cuando ya no hay una misión militar para ellas. Eso sucede cuando sus sistemas se vuelvan obsoletos y dejan de estar disponibles, o en caso de que desaparece la misión para la que fueron construidas, dijo este ingeniero nuclear.

Un ejemplo fácil de jubilación es el de los proyectiles de artillería nuclear, un arma a cuyo uso Estados Unidos renunció en la década de los 80, por lo que no hay más de esos llamados «cañones nucleares».

Pero dado que el proyectil nuclear fue disparado desde un cañón convencional que podría lanzar un proyectil convencional o un proyectil nuclear, fue el fin de su misión la que llevó a su jubilación a esa arma en particular.

«La gente más sensata comenzó a darse cuenta de que tener un montón de proyectiles nucleares tácticos que podían ser lanzados por unidades militares de bajo nivel era bastante estúpido», explicó el especialista.

«Muchas armas tácticas como esa fueron retiradas pero eventualmente podrían volver a ser usadas”, precisó.

Una vez retiradas en los bunkers de la Planta Pantex, esperan a que eventualmente sean desmanteladas, vale decir, a que se desmonten y a que sus piezas puedan ser recicladas, explicó Kelley, quien también manejó los programas de centrifugación  y de metalurgia del plutonio en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

En algunos casos, señaló, esto es técnicamente difícil de hacer y la tasa de desmantelamiento puede ser de solo unas pocas armas por año. Por ello, la acumulación total de todo tipo de armas nucleares es probablemente de miles de ellas en  Estados Unidos.

«A los británicos solo les quedaban dos sistemas en la década de los 80: una bomba y un submarino de ojivas nucleares. Abandonaron la misión de las bombas, por lo que fueron retiradas y fue un proceso de muchos años el desmontarlas en Burghfield, cerca de Reading, en Gran Bretaña”, contó el especialista.

Es un trabajo peligroso que debe realizarse con extremo cuidado, precisó Kelley, exdirector del Laboratorio de Teledetección del Departamento de Energía, la principal institución estadounidense de respuesta a emergencias nucleares.

Fuerzas nucleares mundiales en enero de 2020

Mientras tanto, el Sipri señala que alrededor de 3720 de las armas nucleares están actualmente desplegadas con fuerzas operativas y casi 1800 de ellas se mantienen en un estado de alerta operativa alta.

Un hallazgo clave es que a pesar de una disminución general en el número de ojivas nucleares en 2019, todos los Estados que poseen armas nucleares continúan modernizando estos arsenales. Y las perspectivas para el control de estas armas son «sombrías», dice el Instituto.

Daryl G. Kimball, director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas (ACA), con sede en Washington, dijo a IPS que no es sorprendente que el Sipri considere negativo el panorama del control de armas nucleares.

«Hemos advertido de los peligros de una carrera armamentista nuclear mundial sin restricciones durante bastante tiempo”, dijo el responsable de la organización no gubernamental.

A su juicio, incluso en medio del esfuerzo de los líderes mundiales por contener la pandemia de covid-19, “no pueden darse el lujo de perder de vista las acciones necesarias para abordar la amenaza actual de la proliferación nuclear y de una guerra nuclear catastrófica, la pandemia definitiva».

Kimball argumentó que están aumentando las tensiones entre los Estados con armas nucleares, lo que incrementa el peligro del uso de ellas.

Además, mantuvo, se están gastando cientos de miles de millones de dólares para reemplazar y mejorar los arsenales ya excesivos de los nueve poseedores de ellos, mientras que los acuerdos que han sido claves en mantener bajo control la competencia nuclear están en grave riesgo.

«Estamos al borde de una carrera armamentista nuclear mundial sin precedentes. El resurgimiento de la amenaza de las armas nucleares se debe, en gran parte, al fracaso de los líderes nacionales de aprovechar oportunidades anteriores para reducir significativamente la amenaza nuclear”, aseguró Kimball con preocupación.

En definitiva, para el experto está amenazado “el objetivo de un mundo sin armas nucleares.

Kimball dijo que un ejemplo de ello es que Estados Unidos no haya aceptado prorrogar el único tratado que queda para regular los dos arsenales más grandes del mundo, el conocido como Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 2010, antes de su fecha de vencimiento de 2021.

«Esta grave situación requiere un liderazgo nuevo y más audaz por parte de los Estados responsables”, planteó Kimball.

Los líderes y los Estados involucrados, dijo, “deben trabajar juntos para generar un apoyo mayoritario para un plan de acción que exija pasos específicos y concretos que cumplan con sus compromisos legales y políticos para poner fin a la carrera armamentista y perseguir el desarme nuclear, comenzando ahora».

Kelley, por su parte, explicó que los paquetes nucleares estratégicos modernos están altamente integrados con el sistema de entrega. El tamaño, el peso, la forma, los pernos de montaje están diseñados al mismo tiempo que el sistema de entrega militar.

Si un viejo misil balístico intercontinental, por ejemplo, se retira, el explosivo nuclear se vuelve obsoleto. Por lo tanto, está retirado, y hay muy poco que se pueda hacer con él mientras espera el desmantelamiento. Los sistemas más antiguos generalmente no son intercambiables con los nuevos, por lo que realmente quedan obsoletos.

«En términos de reciclaje, ¿son conscientes de que los principales Estados armamentistas tienen un enorme exceso de uranio y plutonio altamente enriquecidos?», inquirió.

Eso provoca situaciones complicadas.

Por ejemplo, contó, bajo el programa ruso-estadounidense Megatones a Megavatios, vigente desde 1993, los rusos retiraron cientos de ojivas nucleares y vendieron el uranio enriquecido diluido a Estados Unidos para quemar en reactores de potencia.

Como resultado, algo así como 10 por ciento de la electricidad estadounidense se produce mediante la quema de uranio proveniente de ojivas nucleares rusas, explicó Kelley.

Hay una historia similar para el plutonio.

«¿Saben que miles de ojivas diseñadas para misiones de servicio de Estados Unidos esperan por su retiro porque carecen de misión?», Preguntó Kelley.

T: MF

 


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