Se unifica el discurso agrícola de América Latina y el Caribe
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Se unifica el discurso agrícola de América Latina y el Caribe

La mitad de los habitantes rurales de la región vive en la pobreza, aunque el campo genera 20 por ciento de las exportaciones y del empleo, y se lo reconoce como baluarte de la recuperación económica, social y ambiental pospandemia. Foto FAO

MANAGUA, 21 oct 2020 (IPS) - Los ministros de Agricultura de América Latina y el Caribe unificaron su discurso alrededor de tres objetivos: lograr entornos rurales prósperos e inclusivos, con oportunidades y sin pobreza, y con sostenibilidad ambiental y mitigación, adaptación y resiliencia climática, en una reunión de la FAO que concluyó este miércoles 21.

Sus gobiernos “coincidieron en la necesidad de una transformación profunda de los sistemas agrícolas alimentarios” al paso de la actual pandemia covid-19, indicó un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), al concluir la reunión virtual coordinada desde esta capital.

Los datos de la FAO indican que en la región no hay hambre y malnutrición por falta de comida, sino por la pobreza y las desigualdades: “En esta región es demasiado barato comer mal, y es el lugar más caro para comer saludablemente”, lamentó el representante regional de la organización, Julio Berdegué.

En promedio mundial, una comida saludable vale 3,75 dólares diarios por persona, pero en la región cuesta de 3,98 dólares “y hay 104 millones de latinoamericanos que nunca podrán pagar esa cantidad, pues a duras penas les alcanza para 1,06 dólares en una comida que apenas proporciona calorías suficientes”, según Berdegué.

“En esta región es demasiado barato comer mal, y es el lugar más caro para comer saludablemente”: Julio Berdegué.

Antes del impacto de la covid, en la región había 47,7 millones de personas que no podían acceder a la canasta básica de alimentos, y a esa cifra pueden agregarse antes de 2030 otros 28 millones de personas, según estimados de la FAO y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En la región, con menos de 650 millones de habitantes, se producen alimentos para más de 800 millones, del campo surgen 20 por ciento de las exportaciones y se emplea un porcentaje similar de la mano de obra, pero la mitad de los habitantes rurales viven en la pobreza y uno de cada cinco en pobreza extrema.

En la conferencia regional, la vicepresidenta de Ecuador, María Alejandra Muñoz, planteó que “no podemos seguir coexistiendo con el hambre, el sobrepeso y la desnutrición crónica infantil, no sólo porque es una injusticia, sino porque no podemos darnos ese lujo”.

La región, dijo el ministro de Uruguay, Carlos  María Uriarte, “debe virar hacia una agricultura económicamente rentable, socialmente responsable y ambientalmente regenerativa”, triple objetivo con el que coincidieron sus colegas.

El comercio regional e internacional de alimentos es visto como una palanca, y según el ministro chileno Antonio Walker “la promoción de sistemas alimentarios abiertos y transparentes es fundamental para mejorar el acceso a los alimentos de las personas más vulnerables”.

Berdegué recalcó que “nuestra región es la mayor exportadora neta de alimentos del mundo, y no se trata solo de producir más, sino también de mejorar el comercio y ampliar el acceso a mejores mercados, en especial para la agricultura familiar, la pesca artesanal y la pequeña y mediana empresa alimentaria”.

En la reunión también se destacó la iniciativa “Mano a Mano”, de la FAO, que busca “emparejar” a naciones rezagadas, con altas tasas de hambre y pobreza, con países de economías desarrolladas, para cooperar en planes de atención a las mujeres rurales, los agricultores familiares y los pueblos originarios y afrodescendientes.

Ese programa “viene a ser una respuesta proactiva para salir de la crisis estructural causada por la pandemia covid-19, una crisis que ha generado una reflexión sobre el estado de la agricultura en el mundo entero”, sostuvo el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa.

El Salvador y otros países del corredor seco centroamericano (Guatemala, Honduras y Nicaragua), así como Haití y Venezuela, están entre las mayores preocupaciones de la FAO por la cantidad de habitantes en situación de inseguridad alimentaria.

A modo de síntesis, Renato Alvarado, ministro de Agricultura de Costa Rica, subrayó el papel que puede jugar el desarrollo rural en el mundo post-pandemia: “La reactivación económica vendrá del campo y será un sector prioritario para salir adelante”, aseveró.

A-E/HM

 


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