Enigma: ¿Facilitará la OMC que la vacuna llegue a los pobres?
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Enigma: ¿Facilitará la OMC que la vacuna llegue a los pobres?

El acceso a las vacunas y medicamentos para la covid en los países pobres depende en parte de que prospere dentro de la OMC una propuesta de India y Sudáfrica sobre una exención temporal de patentes de esos tratamientos. Pero la iniciativa afronta el rechazo de los países con grandes farmacéuticas. Foto: OMS

El acceso a las vacunas y medicamentos para la covid en los países pobres depende en parte de que prospere dentro de la OMC una propuesta de India y Sudáfrica sobre una exención temporal de patentes de esos tratamientos. Pero la iniciativa afronta el rechazo de los países con grandes farmacéuticas. Foto: OMS

GINEBRA, 25 nov 2020 (IPS) - Ni siquiera el arribo inminente de las vacunas contra la covid-19 apacigua la histórica disputa entre países ricos y pobres por el libre acceso a los fármacos y tratamientos, aunque ahora resulten vitales para enfrentar la actual pandemia y otras enfermedades.

El pleito arreció en octubre, cuando India y Sudáfrica, a la cabeza de un gran número de países del Sur en desarrollo, propusieron a la Organización Mundial del Comercio (OMC) la exención temporal de una serie de patentes que protegen la propiedad intelectual de medicamentos y terapias esenciales en este momento.

La suspensión provisional alcanzaría también a las vacunas contra la covid que están en las últimas etapas de desarrollo y comenzarían a aplicarse en las próximas semanas.

Compartieron las intenciones del grupo de países pobres la Organización Mundial de la Salud (OMS), otras agencias del sistema de las Naciones Unidas (ONU) y variadas instituciones humanitarias, además del Vaticano como observador en la OMC.

“Todos los instrumentos y tecnologías sanitarías relacionadas con la covid deben ser verdaderos bienes públicos universales, libres de barreras, patentes y de otras imposiciones de la propiedad intelectual”: Sidney Wong.

Como ocurre siempre en este tema de la propiedad intelectual, Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Japón, Gran Bretaña y Suiza, países que hospedan a las grandes transnacionales del sector farmacéutico, encabezaron la negativa a toda flexibilización de las normas comerciales vigentes.

Este sector cuenta con el apoyo de las demás naciones industrializadas y de un reducido grupo de países en desarrollo, entre los que sobresale Brasil, que imprimió un cambio radical a su tradicional posición de liderazgo, junto a India y Sudáfrica, en la campaña por reducir el favoritismo a las farmacéuticas.

La estructura jurídica que protege las patentes es el tratado de los Aspectos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic), que forma parte del sistema de normas de la OMC.

Junto a la incorporación del comercio de los servicios y a la creación de la OMC, los Adpic formaron parte del gran botín obtenido por los países ricos al término de las negociaciones de la Ronda Uruguay en 1994 y están vigentes desde el primer día del año siguiente.

Los países pobres quedaron con migajas, solo la apertura del rubro textil y promesas, 25 años después incumplidas, de eliminar el proteccionismo de las naciones industriales el comercio de bienes agrícolas, en particular la eliminación de los aranceles de importación y el cese de las subvenciones bajo forma de apoyo interno a la agricultura ineficiente.

El estricto proteccionismo de las patentes farmacéuticas nunca terminó de aceptarse por parte de sectores científicos y sociales que cuestionan la esencia de ese favoritismo con los laboratorios medicinales.

“La patente es un instrumento que permite a sujetos privados convertirse en dueños exclusivos durante 17 o 20 años de organismos vivos, como moléculas, células y genes, lo que es injusto para el bien común”, opinó Riccardo Petrella, un renombrado politólogo y economista italiano, profesor de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

“Los laboratorios son los amos de los organismos vivos que han sido sometidos para la enfermedad patentada. Es un principio inaceptable en todos los niveles, sea radical, ético, político o social”, recalcó Petrella en declaraciones al blog Analysis, que conduce en Estados Unidos el periodista canadiense Paul Jay.

El director de Médicos Sin Fronteras (MSF), Sidney Wong, compartió el criterio de que “todos los instrumentos y tecnologías sanitarías relacionadas con la covid deben ser verdaderos bienes públicos universales, libres de barreras, patentes y de otras imposiciones de la propiedad intelectual”.

Representantes de Eswatini, uno de los países africanos que respaldan la demanda, subrayaron que la  exención temporal se limitará a las necesidades para la prevención, contención y tratamiento de la covid.

Precisaron también que la suspensión reclamada se prolongará mientras prosiga una extendida vacunación y hasta que la mayoría de la población haya desarrollado la inmunidad.

Estados Unidos, el opositor más firme a la exención, observó que los gobiernos pueden aportar asistencia o financiación para alcanzar los objetivos propuestos y advirtió que la elaboración de los productos demandados  “representa una inversión de riesgo muy alto para el sector privado”.

En defensa de la industria farmacéutica, la representación de Washington previno que “sin una protección de propiedad intelectual pertinente, el desarrollo y la comercialización de esos productos no se efectuará de una manera eficaz y puntual”.

Lo que proponen India y Sudáfrica es que los 164 Estados miembros de la OMC se unan para asegurar que esos derechos de propiedad intelectual – como patentes, diseños industriales, derechos de autor y la protección de información secreta- no establezcan barreras al acceso oportuno de productos medicinales asequibles, incluidas vacunas y medicamentos que son esenciales para combatir la covid.

Las dos naciones puntualizan que ante la aparición de nuevos diagnósticos terapias y vacunas para el virus, surgen preocupaciones sobre la posibilidad de que se encuentren disponibles con celeridad, en cantidades suficientes y a precios asequibles para cubrir la demanda mundial.

Tampoco olvidan que la escasez crítica de productos medicinales ha puesto igualmente en riesgo grave a pacientes que sufren otras enfermedades transmisibles y no transmisibles.

Mencionan también informes de casos en que los derechos de propiedad intelectual han entorpecido o potencialmente dificultado la provisión de productos medicinales asequibles a los pacientes.

A la vez, citan informes de enmiendas introducidas por algunos miembros de la OMC a sus legislaciones nacionales sobre patentes con el propósito de acelerar los procesos de aprobación de uso de licencias obligatorias, una facilidad que el tratado de Adpic concede a los gobiernos para que permitan a los laboratorios locales la fabricación de genéricos adecuados a la enfermedad.

Ante ese cuadro, los dos proponentes consideran que se hace necesario un llamado urgente a la solidaridad universal para compartir sin dificultades la tecnología y el conocimiento que permitan obtener respuesta rápida a la covid.

India y Sudáfrica aspiran a que el Consejo de Adpic apruebe la adopción de la solicitada exención temporal en la sesión que el organismo sostendrá el 10 de diciembre, con la finalidad de que una semana más tarde la sancione el Consejo General de la OMC, el máximo organismo de la institución durante los recesos de la Conferencia Ministerial.

Pero en las dos sesiones del Consejo de Adpic, en octubre y noviembre, dedicadas al examen de la iniciativa, no se alcanzó un consenso, el método preferido por la OMC para adoptar sus decisiones. Las negociaciones prosiguen con la perspectiva de reducir las diferencias.

Contrapropuesta

El panorama, además,  se alteró el lunes 23 con el anuncio de una variante introducida por el Grupo de Ottawa, integrado por Canadá, la UE, Australia, Brasil, Chile, Corea del Sur, Japón, Kenia, México, Nueva Zelanda, Noruega Singapur y Suiza.

Resalta en esa iniciativa la ausencia de Estados Unidos y también la presencia de Kenia, que ha defendido la propuesta de India y Sudáfrica.

El Grupo de Ottawa fue creado en 2018 en la capital canadiense para buscar una salida a la ofensiva estadounidense contra la OMC que terminó con la extinción de su Órgano de Apelaciones, la instancia superior de su sistema de solución de diferencias.

Este lunes 30 de noviembre desaparece la última huella de ese órgano con la finalización del mandato de la jueza de nacional china Hong Zhao, que había asumido el 1 de diciembre de 2016.

Esa agrupación, que se define “de países afines”, presentó a la OMC su Iniciativa Global sobre Comercio y Salud, como un llamado a los demás Estados miembros a incrementar su cooperación y trabajo para fortalecer las normas globales que faciliten el comercio de productos medicinales esenciales.

El texto del Grupo de Ottawa elude mencionar la propuesta de India y Sudáfrica, aunque pide a la OMC acciones inmediatas para enfrentar la pandemia como la renuencia a emplear restricciones a las exportaciones o la invitación a adoptar medidas de facilitación del comercio en cuestiones de aduanas y servicios, como también en el mejoramiento de la transparencia.

Las dos iniciativas formarán parte de negociaciones en el Consejo de Adpic del 10 de diciembre y en el Consejo general del 17 del mismo mes. En caso de desacuerdo la resolución final quedará la Conferencia Ministerial, convocada en principio para junio de 2021 en Nur Salam, capital de Kazajistán.

ED: EG

 


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