La covid amenaza la lucha contra el sida
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La covid amenaza la lucha contra el sida

Niños y adultos pacientes de VIH/sida acuden a un centro de salud en la República Centroafricana. Al menos tres de cada cinco nuevos casos de esa enfermedad en el mundo se registran en la región de África al sur del Sahara. Foto: Adrienne Surprenant/MSF

Niños y adultos pacientes de VIH/sida acuden a un centro de salud en la República Centroafricana. Al menos tres de cada cinco nuevos casos de esa enfermedad en el mundo se registran en la región de África al sur del Sahara. Foto: Adrienne Surprenant/MSF

GINEBRA, 1 dic 2020 (IPS) - La pandemia covid-19 amenaza los progresos que el mundo ha logrado en la lucha contra el VIH, expuso en el Día Mundial del Sida, este martes 1, Winnie Bianyima, la máxima responsable del programa de las Naciones Unidas para combatir esa enfermedad (Onusida).

“Al igual que todas las epidemias, la enfermedad del coronavirus está haciendo aún mayores las desigualdades que ya existían, de género, racial, social y económica, y amenaza el progreso logrado en materia de salud y desarrollo en los últimos 20 años, incluidos los pasos en la lucha contra el VIH”, dijo Byanyima.

Las cifras consolidadas en 2019 muestran que 38 millones de personas vivían con VIH/sida en todo el mundo y 690 000 murieron por enfermedades relacionadas.

Los tratamientos contra el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) alcanzaron a 26 millones de personas a mediados de 2020, según la Organización Mundial de la Salud, cifra que representa un alza pequeña, de 2,4 por ciento, respecto de los 25,4 millones cubiertos al cierre de 2019.

“Debemos pelear con uñas y dientes por el derecho a la salud. Ninguna excusa justifica que los gobiernos no inviertan todo su potencial para hacer realidad el acceso universal a la atención sanitaria”: Winnie Byanyima.

En cambio, solo en el primer semestre de 2019 la cobertura había aumentado 4,8 por ciento, lo que da cuenta de la merma en logros contra el sida a lo largo de 2020, año marcado por las crisis desatadas por el nuevo coronavirus.

“Aún hoy, más de 12 millones de personas siguen esperando su tratamiento contra el VIH, y 1,7 millones se infectaron en 2019 por no tener acceso siquiera a los servicios básicos”, lamentó Byanyima.

Por ello, postuló que “a la hora de responder a la tremenda covid-19, el mundo no puede cometer los mismos errores que en su momento cometió al luchar contra el VIH. Millones de personas en países en vías de desarrollo murieron mientras aguardaban la llegada de algún tratamiento”.

Sostuvo que “debemos pelear con uñas y dientes por el derecho a la salud. Ninguna excusa justifica que los gobiernos no inviertan todo su potencial para hacer realidad el acceso universal a la atención sanitaria”.

También pidió que las firmas farmacéuticas renuncien a sus derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas y tratamientos que desarrollen, para hacerlos accesibles a toda la población y pueda crecer de nuevo la economía mundial.

Junto con derribar las barreras que impiden el acceso a cuidados médicos “se han de respetar los derechos de las mujeres y las niñas, y acabar con la criminalización y la marginación de los hombres gais, las personas transgénero, los trabajadores sexuales y los consumidores de drogas”, agregó la titular de Onusida.

Las organizaciones de salud estiman que unos ocho millones de personas desconocen su estado seropositivo, por no acceder a los exámenes, hay al menos 160 000 niños infectados en todo el mundo y, de las aproximadamente 5000 nuevas infecciones cada año, 60 por ciento ocurren en África al sur del Sahara.

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) citó el ejemplo de la República Centroafricana, un país de 4,4 millones de habitantes sobre 623 000 kilómetros cuadrados y donde más de 110 000 personas viven con VIH, con unos 5000 nuevos infectados cada año.

La pobreza es el telón de fondo de su drama: la mayoría de la población vive con menos de dos dólares diarios, es el tercer país más pobre del mundo (después de Somalia y Vanuatu) pese a sus grandes riquezas minerales, y la esperanza de vida al nacer es de 52,8 años (55 años para las mujeres, 50,6 para los hombres).

Quienes allí deben hacerse una prueba del VIH han de costearla de su bolsillo, así como las pruebas adicionales para comenzar el tratamiento y, como resultado, un tercio de los pacientes citados a una evaluación nunca regresan.

Cada año, en la República Centroafricana perecen 4800 personas por enfermedades asociadas al VIH/sida.

A-E/HM

 


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