Oxfam acusa a Europa de agravar el hambre mundial

Frente al aumento de los precios de los alimentos, que amenaza con dejar hambrientas a millones de personas más cada año, Europa debe abandonar los subsidios y desacelerar los esfuerzos en la producción de biocombustibles, señaló la organización Oxfam.

Al anunciar su nueva campaña mundial contra el hambre, el grupo también instó a la Unión Europea (UE) a seguir más de cerca el comercio de materias primas y apoyar a agricultores a pequeña escala en el Sur en desarrollo.

Phil Bloomer, director de campañas de Oxfam en Gran Bretaña, dijo que promover la producción de combustibles a expensas de la de alimentos era un "escándalo obsceno" que contribuyó al incremento del precio del maíz y de otros productos básicos.

El costo de los alimentos creció firmemente en los últimos meses, luego de alcanzar en 2008 su pico en 30 años. "Llamamos a la UE a que ponga fin a su mandato sobre los biocombustibles y reoriente su ayuda al desarrollo con un mayor nivel de concentración, y le pedimos que realmente lidere al mundo en los esfuerzos para encarar la volatilidad de los precios, la transparencia y regulación del mercado de alimentos", dijo Bloomer a IPS en el lanzamiento de la campaña "Grow" (crecer) de Oxfam.

Los líderes europeos ya han sido presionados a repensar las políticas sobre alimentos y combustible.
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La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, lleva a cabo una revisión de los efectos de la producción de biocombustibles, y el Parlamento Europeo considerará este verano boreal reglas para fortalecer el seguimiento del comercio de productos básicos y derivados.

Los fondos índices de materias primas crecieron en valor, pasando de 11.000 millones de euros en 2003 a 204.000 millones en 2008, según Oxfam.

En un informe que acompaña su nueva campaña sobre seguridad alimentaria, Oxfam instó a la UE a revisar su Directiva de Energía Renovable de 2009, según la cual 10 por ciento de los combustibles deben derivar de plantas para 2020, duplicando el actual consumo.

La política también establece que 20 por ciento ha de ser dedicado a energías renovables y, para mediados de siglo, se debe reducir las emisiones de gases invernadero 80 por ciento respecto de sus niveles de 1990.

El informe de Oxfam titulado "Cultivando un futuro mejor" señala que los "imperfectos" incentivos de la UE a los biocombustibles impulsan al alza los precios de los alimentos, al desviar los esfuerzos de producción.

Además, los incentivos llevan a las compañías a buscar tierras y mano de obra de bajo costo en países del Sur para exportar a Europa, añadiendo competencia en la agricultura en las naciones que más necesitan alimentos, añade el estudio.

Las recomendaciones están dirigidas a la UE, pero Oxfam también exhorta a Estados Unidos —donde alrededor de 40 por ciento de las cosechas de maíz son destinadas a la producción de combustibles o sus aditivos— a poner fin a los subsidios.

Oxfam alertó que, si no había cambios en las políticas, el precio del maíz y de otros productos básicos podría más que duplicarse en 20 años, mientras la producción decae.

Desde 2008, cuando los precios de los alimentos alcanzaron su máximo pico en 30 años, 100 millones de personas han sido arrastradas a la pobreza en parte debido al alto costo de los alimentos.

Solamente en África oriental, ocho millones de personas sufren escasez de comida hoy, y los números podrían duplicarse en 10 años. En todo el mundo, 925 millones de personas pasan hambre.

Las subvenciones anuales a los biocombustibles sumaron 20.000 millones de dólares en 2010 (de éstas, unos 4.300 millones de parte de Europa y alrededor de 7.300 millones de Estados Unidos), según la Iniciativa Global de Subsidios. En contraste, la ayuda total al desarrollo agrícola totalizó 9.800 millones de dólares el mismo año.

Además de trazar metas de subsidios y producción de biocombustibles, Oxfam también instó a la UE a impulsar la ayuda agrícola a pequeños propietarios de tierras en el Sur en desarrollo y expandir un programa creado en 2008 para la crisis de alimentos.

La Facilidad Alimentaria de la UE ha provisto 1.000 millones de dólares durante tres años y expandió la capacidad financiera, de infraestructura y de almacenamiento de pequeñas zonas agrícolas en los países más necesitados.

Klaus Rudischauser, funcionario de desarrollo de la UE, dijo en una rueda de prensa previa a las reuniones de alto nivel esta semana entre autoridades del bloque europeo y la Unión Africana que el apoyo agrícola para África es una prioridad, especialmente a la luz del aumento de los precios.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informó en mayo que los precios del maíz y del trigo habían seguido creciendo, aunque los de otros como el arroz se habían estabilizado por primera vez en meses.

Los precios del maíz y del trigo subieron 30 por ciento este año en algunas partes de África.

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