Ambiente, América Latina y el Caribe, Biodiversidad, Cambio climático, Ciudadanía en movimiento, Desarrollo y ayuda, Destacados, Pobreza y Metas del Milenio, Sociedad Civil, Últimas Noticias

Guyana planta manglares debajo del nivel del mar

En primer plano, hierbas espartinas. A lo lejos, tubos geotextiles que ayudan a los mangles a regenerarse naturalmente. Crédito: Desmond Brown/IPS.

En primer plano, hierbas espartinas. A lo lejos, tubos geotextiles que ayudan a los mangles a regenerarse naturalmente. Crédito: Desmond Brown/IPS.

VICTORIA, Guyana, 10 nov 2013 (IPS) - Theola Fortune recuerda que los habitantes de Victoria se burlaban de ella y de otras trabajadoras cada vez que iban a esta aldea de la costa atlántica de Guyana para alertar a la población sobre la importancia de los manglares y la necesidad de protegerlos.

“Nos acusaban de traer mosquitos a la comunidad”, dijo Fortune. Pero los científicos sostienen que los manglares, ecosistemas propios de regiones tropicales y subtropicales, pueden proteger a las ciudades del aumento del nivel del mar y de las marejadas, creando una barrera natural donde el océano se encuentra con la tierra.

Aproximadamente 90 por ciento de los 785.000 habitantes de Guyana viven en una estrecha franja costera ubicada a entre 50 centímetros y un metro bajo el nivel del mar. El cinturón costero está protegido por barreras de malecones, construidos durante la ocupación holandesa (1615-1796), previa al dominio inglés (1796-1966).

Sin embargo, en los últimos tiempos tormentas intensas derribaron estas defensas, causando graves inundaciones en este país del noreste sudamericano, peligro que puede volverse más frecuente.

Solo este año, enormes olas destruyeron los malecones en más de una ocasión. “Los habitantes, finalmente, están empezando a darse cuenta de que los manglares pueden ayudar a proteger a su comunidad” de la destrucción, además de salvar vidas, dijo Fortune a IPS.

Ella, Avnel Wood y Kene Moseley están entre las mujeres que, como parte del Proyecto de Restauración de Manglares de Guyana, combinan la actividad comercial con la concientización sobre la importancia de proteger estos ecosistemas costeros.

“Vendemos ‘bolas’ (buñuelos) de tamarindo, miel, galletitas de coco, jugo de caña de azúcar y otros productos”, dijo Wood a IPS. Explicó que con el proyecto “muchas madres solteras de la comunidad ahora pueden mantener a sus familias”.

Wood no tiene dudas sobre las causas de las olas inusualmente altas y la destrucción de los malecones. “Esto es producto del cambio climático”, dijo a IPS.

“En esta área (costera) no hay nada que detenga la potencia de las olas porque no hay mangles”, agregó.

Según los científicos, los mangles también desempeñan un rol importante en el combate al cambio climático porque son árboles que almacenan 10 veces más carbono que cualquier otro en los bosques de Guyana.

Educación y empoderamiento económico

El Proyecto de Restauración de Manglares de Guyana es financiado por una asociación entre el gobierno nacional y la Unión Europea (UE) y en 2011 creó el Grupo de Mujeres Productoras de la Reserva de Mangles, para promover medios de vida alternativos para las comunidades costeras.

“La UE reconoce el inmenso valor de los manglares y los protege, contribuyendo con nuestra defensa del mar”, dijo a IPS la presidenta del Comité de Acción por los Manglares de Guyana, Annette Arjoon-Martins.

Guyana, por su parte, mostró su compromiso al disponer para el proyecto el equivalente a casi 500.000 dólares durante 2010, una medida que “en sí misma fue una buena demostración de que… no vamos a esperar hasta que se liberen los fondos de la UE”, agregó.

Fortune explicó que su madre integra un grupo de unas 35 mujeres que gracias al proyecto pasaron a dedicarse a la apicultura. La miel la venden por el equivalente a unos 50 centavos de dólar la onza (28 gramos).

Las apicultoras colocan sus colmenas en el bosque de mangles negros, dijo Wood. Estos árboles “tienen muchas flores, así que obtienen mucha miel con más rapidez”, añadió.

El proyecto también brinda educación sobre el cambio climático y los mangles a los niños y jóvenes del lugar, mientras los turistas locales e internacionales pueden realizar recorridos educativos por el área en carros tirados por caballos.

Esfuerzos de restauración

“Los habitantes (de Guayana) finalmente están empezando a darse cuenta de que los manglares pueden ayudar a proteger a su comunidad”. -- Theola Fortune, activista
En 2011 solo quedaban 22.632 hectáreas de mangles en Guyana. Desde entonces, se plantaron en todo el país más de medio millón de almácigos de estos árboles.

Se necesita hacer todavía más, dijo a IPS el ministro de Agricultura, Leslie Ramsammy.

“Tenemos que hacer un trabajo mucho mejor en cuanto a educar a nuestra población sobre los manglares”, señaló.

“Aunque algunos ahora sabemos que los manglares son una parte importante de nuestra defensa contra un mar invasor y la elevación nivel del mar, no toda la ciudadanía entiende que estos ecosistemas son algo bueno o necesario”, planteó.

A quienes consideraban que los manglares son importantes, les fue difícil decidir cómo protegerlos.

Inicialmente “plantamos mangles en el área, pero como la elevación del barro no llegaba al nivel requerido, se produjo erosión. Todos los mangles que plantamos se arruinaron”, detalló Wood.

Así que los técnicos volvieron a empezar y presentaron la idea de construir tubos geotextiles para ayudar a la regeneración natural.

Un tubo biodegradable relleno con arena y agua se usa para formar una barrera a fin de que, cuando suba la marea, el agua lodosa pueda ingresar al área y el sedimento que deja pueda ayudar a que el suelo alcance el nivel necesario.

“Después se planta hierba espartina”, explicó Wood. “Descubrimos que las semillas de mangle quedaban atrapadas en el pasto y entonces germinaban”, agregó.

Gracias a los tubos y a esas hierbas, “tuvimos la suerte de se regeneraran” los manglares, dijo.

 

X
Metas del Milenio - Hacia 2015
  • Hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Boletín semanal