Nigeria busca reducir emisiones sin descuidar desarrollo
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Nigeria busca reducir emisiones sin descuidar desarrollo

Las inundaciones en las aldeas son apenas uno de los efectos del cambio climático que Nigeria tendrá que tener en cuenta al elaborar sus INDC. Crédito: Cortesía de NDWPD, 2011

LAGOS, 3 ago 2015 (IPS) - Nigeria acaba de encargar a un comité de expertos la definición de los objetivos y compromisos que incluirá dentro de sus contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC, en inglés) en materia de cambio climático.

Y aunque parece no tener prisa por dar a conocer su propuesta para la cumbre climática que se realizará en París, esa decisión diferencia a Nigeria de Gabón, Marruecos, Etiopía y Kenia, las otras únicas naciones africanas que todavía no presentaron sus contribuciones.

Las INDC son las acciones climáticas posteriores a 2020 que los países asumirán bajo el nuevo tratado universal que debe alcanzarse en París, donde del 30 de noviembre al 11 de diciembre se llevará a cabo la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El borrador deberá presentarse ante la Organización de las Naciones Unidas en septiembre como tope.

El cambio climático es una de las causas de los frecuentes derramamientos de sangre en Nigeria
Previo a esa fecha, Nigeria sostiene que su objetivo está claro: hacer que sus proyecciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero posteriores a 2020 acompasen sus particularidades de desarrollo, según Samuel Adejuwon, subdirector del Departamento de Cambio Climático en el Ministerio Federal de Ambiente.

Nigeria es el cuarto mayor emisor de dióxido de carbono (gas invernadero) en África, y sin dudas ya enfrenta el flagelo del cambio climático.

Desde el norte, el avance del Sahara está dando bríos a la sangrienta insurgencia del grupo armado extremista de Boko Haram, así como a un conflicto por los recursos entre agricultores y ganaderos y pastores en su región central. En tanto, aumenta el nivel del océano, causando inundaciones que afectan al sur.

En un informe divulgado en octubre de 2014, la empresa de análisis globales Maplecroft señaló que Nigeria, Bangladesh, Etiopía, India y Filipinas son los países que actualmente corren mayor riesgo de experimentar conflictos promovidos por el cambio climático.

Las esperanzas de Nigeria de reducir sus emisiones contaminantes en el marco de sus INDC deben superar varios escollos.

Uno es que, tratándose de una economía que depende casi únicamente del petróleo –que representa una gran porción de su producto interno bruto de 500.000 millones de dólares, el mayor de África–, el compromiso que lleve a París reflejará hasta qué punto deshacerse de los combustibles fósiles no puede ser una prioridad urgente, y por qué hacerlo insumirá tiempo y recursos significativos.

Otra prueba de fuego para Nigeria es la escasez de energía. El país produce alrededor de 4.000 megavatios por cada 170 millones de habitantes, dejando a buena parte de la población en fuerte relación de dependencia con la leña, el carbón vegetal y los residuos para satisfacer necesidades domésticas básicas como cocinar, calentarse y alumbrarse.

En 2014, los nigerianos utilizaron por lo menos 12 millones de litros de diesel y gasolina por día para hacer funcionar generadores eléctricos, según el exministro de Energía Chinedu Nebo. El consumo diario de gasolina en el país (incluyendo a los automóviles) es de unos 40 millones de litros, según la estatal Corporación Nacional Nigeriana del Petróleo.

Reducir el grado de contaminación que causa este consumo requerirá grandes inversiones en energía renovable y más limpia, dijo el profesor Olukayode Oladipo, experto en cambio climático y uno de los tres consultados por el gobierno para elaborar las INDC.

El año pasado, el exministro de Finanzas Ngozi Okonjo-Iweala dijo que el país necesitaba 14.000 millones de dólares anuales de inversiones en energía e infraestructura vinculada a ella.

Oladipo sostuvo que la clave del asunto radica en equilibrar un futuro de menos emisiones de gases invernadero con las realidades inmediatas en materia de desarrollo.

“Cada país está explorando cómo usar menos energía de un modo eficiente, cómo depender de fuentes renovables”, señaló.

Nigeria evalúa cómo hacer que, aunque consumiendo menos energía, su economía siga creciendo al mismo ritmo, explicó.

En 2014, Nebo dijo que, aunque el uso de paneles solares era bienvenido para apuntalar la generación en comunidades apartadas, el gobierno utilizaría carbón además de la energía hidroeléctrica actualmente en uso.

“No hay dudas de que el potencial está allí. La tecnología limpia del carbón puede brindarnos buena electricidad y una contaminación mínima al mismo tiempo”, agregó.

Inseguridad

Oladipo también enfatizó que, aparte del combustible, los planes climáticos de Nigeria se centrarán en la agricultura, en parte para diversificarse del petróleo y también como respuesta al creciente conflicto por los recursos.

“No estamos diciendo que (el cambio climático) sea el único factor determinante de la crisis, pero por lo menos aumenta el grado y la frecuencia con que ocurren estos conflictos”, planteó.

Además de las actividades de Boko Haram en el norte, que han sido responsables de por lo menos 20.000 muertes, en los últimos años los enfrentamientos entre pastores y ganaderos contra agricultores por la tierra han matado a otros miles en la región central del país.

En el último ataque, perpetrado en mayo de este año, pastores de la tribu Fulani mataron a por lo menos 96 personas en el central estado de Benue, informó el periódico nigeriano Punch.

El gobierno coincide en que el cambio climático es una de las causas de los frecuentes derramamientos de sangre, junto con factores como la urbanización, pero no se ha hecho mucho para abordar el problema.

Oladipo cree que el nuevo presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, tomará más medidas para hacer frente a las derivaciones fundamentales del recalentamiento planetario. En su discurso de asunción del 29 de mayo, Buhari se comprometió a ser “un actor más enérgico y constructivo en la lucha mundial contra el cambio climático”.

Sin embargo, según Nnimmo Bassey, de la Fundación por la Salud de la Madre Tierra, las propuestas presentadas por Nigeria en particular y por África en general a duras penas podrán lograrse si los países industrializados –que también son los mayores contaminadores– no hacen más por cumplir sus propios compromisos y reducir sus emisiones.

Oladipo agregó que urgir a la acción de esas naciones, incluido Estados Unidos, será un elemento clave de las INDC nigerianas y africanas.

 

Editado por Phil Harris

 


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